(Reseña) «I care a lot»: el negocio de la tutoría

(Reseña) «I care a lot»: el negocio de la tutoría

Marla Grayson es una ambiciosa abogada que se aprovecha del sistema para enriquecerse a costa de muchos ancianos que, de modo fraudulento, caen bajo su tutoría legal. Lo que parece ser un negocio muy lucrativo (e inhumano) para ella y su novia, cambia inesperadamente cuando chocan con quien no debieron chocar. «I care a lot» fue estrenada en Netflix hace unas semanas y aquí nuestro comentario.

Es difícil comenzar. Esta es una película hasta cierto punto divertida y que te puede hacer pasar un buen momento un domingo por la tarde, pero tengo un serio conflicto con la premisa de la que parte el guion: ¿es posible que el sistema sea así de merdoso con los adultos mayores? ¿Están en las garras de los carroñeros? La respuesta es sí. Sin embargo, el impacto de esta película va por otro lado.

Grayson ha hecho del tutelaje un negocio lucrativo. Se ha consolidado como la más buscada y tiene a su cargo decenas de viejos a los que aísla de sus familia y exprime hasta usufructuar todo lo que de valor tenían sus «protegidos», todo esto con la anuencia de un sistema social que, o está profundamente corrompido, o es totalmente incompetente porque no puede, siquiera, preguntarse si todas las cosas están yendo bien con los tutelados: no hay contralores ni ningún tipo de organismo que monitoree mínimamente a los tutores.

Es una premisa un poco difícil de asimilar, pero haciendo un esfuerzo y sabiendo que estás en una comedia negra con muchos tintes de absurdo, la narración se vuelve digerible, hasta que lo absurdo gana en el balance final, porque hay dos o tres momentos en los que las cosas no suceden ni de cerca como en la vida real. Se fuerza una historia que te hace preguntarte si eso es a propósito (o sea si está en el código de humor), o si simplemente es una torpeza del guion. Sin mencionar que a la película le sobran alrededor de treinta minutos.

Por otro lado, las actuaciones que nos ofrecen Rosamund Pike, Eiza González, Peter Dinklage y Dianne Wiest son buenas, todas en el punto exacto entre comedia y thriller. Pike tiene con este un personaje que le viene muy bien, en el cual se nota que se ha sentido cómoda y nos da una villana dura que se despinta sobre todo por la enorme «suerte» de ser casi inmortal, quien al final es consumida por esa atracción por el dinero. Eiza González (en el papel de Fran) se desenvuelve bien como la novia que tiene un ápice de humanidad, aunque se despoja de él muy rápidamente. Pareciese que sus personajes no son capaces de aprender nada. Son impermeables a la ética, y a la muerte, porque sobreviven de milagro a atentados en los que la mafia rusa de verdad las hubiera despachado sin fallar. Entiendo que todo eso es construido de esa manera para que tengamos el final que tuvimos, uno que no nos haga llorar con desesperación y lanzarle una bomba a la ONP al mejor estilo de Ricardo Darín en Relatos salvajes.

A Peter Dinklage se le ve cómodo, muy cómodo en el papel, y lo hace bien aunque tiene momentos caricaturescos que funcionan dado el tono de comedia negra. Parece que a este actor le gustan este tipo de papeles. 

«I care a lot» (Descuida, yo te cuido) está escrita y dirigida por Jonathan Blakeson, y cuenta con las actuaciones de Rosamund Pike, Eiza González, Peter Dinklage, Dianne Wiest. Puedes verla en la plataforma Netflix.

Por Christian Avalos.

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