(Reseña): «The Great»: matices de una emperatriz

(Reseña): «The Great»: matices de una emperatriz

El coescritor de La Favorita, Tony McNamara, nos presenta la serie «The Great», protagonizada por Elle Fanning y Nicholas Hoult en los papeles de emperatriz y emperador de Rusia, respectivamente. Ya se ha confirmado que la serie fue renovada para una segunda temporada de 10 episodios, y la primera temporada se puede ver en la plataforma Hulu.

Con la advertencia inicial ‘hechos históricos incluidos ocasionalmente‘, «The Great» confirma ser una ficción, pero más que nada, una sátira, una comedia negra que te está avisando que te prepares para un delirante drama cómico y anacrónico que nos relata el ascenso de Catalina la Grande a partir de su matrimonio con Pedro III de Rusia.

Así como en la película dirigida por Yorgos Lanthimos, McNamara hace del absurdo y la anacronía una constante que se instala como regla principal del juego de esta serie, regla que todos debemos convenir desde el primer momento para poder disfrutarla, ya que existen varias licencias creativas introduciendo personajes ficticios, alterando fechas, reduciendo los tiempos que transcurren entre hechos importantes, y, por supuesto, con un uso anacrónico del lenguaje. Si deseas algo más históricamente correcto, te recomendamos ver a una Catalina la Grande muy distinta retratada por Helen Mirren en su versión.

Elle Fanning da vida a una muy joven Catalina (Catherine en la serie), ingenua, idealista, culta, acostumbrada a la lectura, que llega con mucha ilusión a la corte rusa esperando europerizarla (modernizarla) un poco, pero que se desencanta ante el infantilidad, narcisismo y promiscuidad del emperador Pedro III, interpretado por Nicholas Hoult, y principalmente por su resistencia al cambio. Ambos se lucen en sus interpretaciones, y hasta podría decirse que crecen en cada capítulo, mientras se va mostrando a una Catalina que aprende a manipular apara conseguir lo que quiere, y a un Peter que se descuida por amor y egocentrismo. Además, comparten reparto con personajes inolvidables interpretados por secundarios excepcionales: Marial (Phoebe Fox), confidente de Catalina, Leo (Sebastian De Souza), principal amante de Catalina, Velementov (Douglas Hodge), el jefe militar, Orlov (Sacha Dhawan), asesor político y el arzobispo que interpreta Adam Godley, entre otros, que apoyan bien todos los enredos palaciegos que acontecen.

En cuanto a la producción, todo encaja completamente: maquillaje, vestuario, peluquería, sets de rodaje, etc., dándole una apariencia verosímil a la trama alocada, sumada a la perfecta dirección de arte.

Cabe resaltar que lo irónico de los textos, la agudeza y sarcasmo en cada conversación, sobre todo con los personajes principales a solas, cuando las segundas intenciones de los afilados diálogos te mantienen enganchado, no estás al tanto del tiempo de duración del capítulo, por lo que la casi una hora de duración vale la pena.

Y si bien el tema central hace referencia al rol asignado a la mujer en la sociedad, en el que Catalina tiene que aprender a manejarse en un mundo de hombres; los demás temas que se tocan trascienden la idea del género y, bajo una capa ficción, nos muestra una reflexión sobre los privilegios de la aristocracia, el inmovilismo político, el poder de la Iglesia y, la cultura y educación como motores del progreso, ese mismo que Catalina mantuvo durante 34 años, hasta su muerte.

Por Malena Gamarra.

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