(Reseña) «El largo adiós» de Raymond Chandler

(Reseña) «El largo adiós» de Raymond Chandler

Dicen que la mejor novela de la saga sobre Philip Marlowe es El largo adiós (1953). Es más, el mismo Raymond Chandler lo dijo. Y para quien no haya tenido antes contacto con la obra de este maestro de la novela negra, pues qué mejor iniciación que este texto.

Philip Marlowe es un personaje icónico de la novela negra del siglo XX. ¿Algo así como Sherlock Holmes para el siglo XIX? No me atrevería a tanto, pero sí podría afirmar es de lejos el personaje más importante en la vida de su autor, una suerte de álter ego que le sirvió, al menos con esta novela, la sexta de la saga de Marlowe, como instrumento de crítica a la sociedad californiana de la década de 1950.

La historia empieza con Marlowe conociendo a Terry Lennox, un tipo echado a perder, que no podía sostenerse en pie a la salida del club The Dancers, con el que inicia una amistad que dura hasta la (supuesta) muerte de Lennox en un pequeño pueblo de Veracruz, México, producto de un (supuesto) suicidio, país al que llegó Terry con la ayuda de este detective privado. Este hecho incriminó a Marlowe en el homicidio de Sylvia Lennox, esposa de su amigo, la cual había muerto poco antes del escape de este a México.

A todo esto se le suma el hecho de que Marlowe fue contratado por un importante editor para encontrar a un escritor que está desaparecido hace días. Poco a poco nos enteramos de cuán involucrado está este escritor y su esposa con los fallecidos Lennox. Esta sería un resumen fácil y muy parcial del inicio de esta novela.

Philip Marlowe encarna a la perfección al antihéroe de esta historia, alguien a quien fácilmente podría calificarse como perdedor, pero que se dedica a lo que quiere y para lo que es bueno, aunque eso implique tener poco dinero en el bolsillo. Es un tipo que pone sus principios por encima de todo, así que no le importa tragarse unos días en la cárcel si ese es el precio por proteger a un amigo. Es, lo que se podría decir, un desclasado, alguien que está rodeada de la superficial sociedad de Los Ángeles, con la que convive, pero con la que le es imposible comulgar.

Esta sociedad no solo es retratada como superficial, sino también como corrompida a más no poder, en la que nadie sale bien librado, ni los escritores (Roger Wade), quien pareciera ser una parodia de F. Scott Fitzgerald (en la película de Robert Altman, pareciera más buen una parodia de Ernst Hemingway), mucho menos las mujeres, que son retratadas como seres carentes de todo escrúpulo.

Pero, sin duda, el gran mérito de esta novela es el lenguaje casi poético de su autor. El último adiós tiene todas las partes que una novela negra canónica debe tener, y hay diálogos e imágenes que te recordarán a muchas otras ficciones (y parodias) que trataron este tema: el solitario detective, la femme fatale, el muerto que nadie entiende cómo se murió, las intrigas policiales, las golpizas, los mafiosos patanes, entre otros.

Gran lectura, que no toma mucho tiempo. Si eres un lector promedio, puede que te tome máximo una semana. Si eres de los picas unas páginas cada tanto, pues en diez días ya habrás leído esta excelente novela.

La película de Robert Altman

Como ya se ha adelantado, existe una adaptación al cine dirigida por Robert Altman en 1973 y estuvo protagonizada por Elliott Gould (a quien de seguro reconocerás por S*M*A*S*H (1970), por la saga de películas de Ocean’s Eleven, Twelve…, por haber sido el papá de Mónica y Ross en Friends, o por haber sido esposo de Barbra Streisand). Existen, en verdad, otras adaptaciones a otros formatos, pero esta es la que más popularidad tiene. Altman se toma ciertas licencias que terminan por cambiar el desenlace final, aunque no altera la sensación de soledad con la que queda Marlowe. Su amistad igual es traicionada, es su recompensa por haber sido un amigo leal, un amigo que empezó a despedirse de Lennox mucho, mucho antes. Cuando creyó que se iría a México para nunca más volver a verlo.

Por Christian Ávalos

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