(Reseña) «Nuestros cuerpos sin memoria»: Lo que pensamos y no decimos

(Reseña) «Nuestros cuerpos sin memoria»: Lo que pensamos y no decimos

Basada en la obra Los fundacionistas de Baptiste Amann, llega «Nuestros cuerpos sin memoria», dirigida por Sarah Delaby-Rochette (Francia), una coproducción de tres instituciones: la Alianza Francesa de Lima, la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático ENSAD y la Escuela Nacional de las Artes y Técnicas del Teatro de Lyon ENSATT (Francia), que nos muestra como en una época de interconectividad nos seguimos sumergiendo en nuestros mundos, sin pensar en los mundos de los demás.

La obra nos sitúa en una casa de playa, en la reunión de seis amigos, tres mujeres y tres hombres, interpretados por Clara Paute (Francia), Yamile Saer López, Muriel García Barreto, Josué Rodríguez Linares, Luis Acuña Chuquivilca y Rodrigo Fajardo Huamani. Al parecer, existe otro amigo, al que se refieren, que decidió irse, y eso dejó a todos sorprendidos, pero ninguno es capaz de hablar de eso, o quiere hacerlo realmente. Desde ahí ya nos damos cuenta que a pesar de pasó algo, para ninguno es tan importante cómo para decirlo, sólo se queda en sus cabezas.

Así estos seis amigos, en el transcurso de la velada, van revelando esos pensamientos que tanto ocupan sus cabezas, y para eso cada personaje tiene un monólogo. A través de estos monólogos, conocemos realmente a estos jóvenes, y nos damos cuenta que en realidad no se conocen entre ellos, y ni siquiera demuestran el interés en hacerlo. Las confrontaciones no se hacen esperar, pues pronto lo que tienen en sus mentes lucha por salir a la luz, y una vez expuestos sus pensamientos al grupo no todos piensan lo mismo. Entonces las conversaciones/discusiones van desde la intolerancia, inseguridades, culpas, hasta prejuicios y extremismos, según las personalidades de cada uno.

El clímax llega con una escena casi violenta, por dos de los amigos, que eran expareja, en la que vemos claramente el machismo en todo su esplendor, por un lado, y como la mujer encasillada tiene unos pensamientos más profundos de lo que los demás imaginan, por el otro. Y aún así, luego de esto, todos deciden ignorar lo que ha pasado, para supuestamente concentrarse en el objetivo de la reunión: grabar un tiktok, completando la ironía. La obra es un reflejo total de la falta de comunicación en una época donde la tecnología dice facilitarla, en un época en que nos preocupamos más en nosotros mismos y no escuchamos (o no queremos escuchar) lo que dicen los demás.

No puedo dejar de mencionar, el vestuario que complementa a la perfección a los personajes, exponiéndonos sus personalidades; y sobre todo, la escenografía que contribuye con la fluidez de la historia, dándole lugar a cada uno de los momentos que por separado tienen cada uno de ellos, al mismo tiempo que lo hace funcional.

Por Malena Gamarra

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