(Reseña) «Un lento aprendizaje» de Thomas Pynchon

(Reseña) «Un lento aprendizaje» de Thomas Pynchon

Thomas Pynchon ha forjado su propio mito como un escritor huidizo a las cámaras imprudentes, por las que muy rara vez se ha dejado retratar. Autor de ocho grandes novelas, este autor, a quien conocemos por sus obras más que por su efigie —como si él se hubiese tomado muy en serio el mensaje evangélico de San Mateo—, nos presenta en este breve volumen cinco de sus primeros relatos a los que somete a la crítica de su propio yo maduro. Son relatos escritos cuando Pynchon estaba entre los 21 y los 27 años y que no salen muy bien parados de la autocrítica retrospectiva.

En un prólogo que se incluye en este volumen, que es acaso lo mejor del libro, porque en él Pynchon enumera los defectos que estos relatos tienen y cómo es que, años después, son causa de vergüenza para él. Pero, contraponiéndose a esa sensación, opta por volverlos a publicar y someterlos al juicio de los demás.

Quien ha leído sus novelas (muchas de ellas voluminosas, sobre todo El arcoíris de la gravedad y Mason y Dixon), sabe que enfrentarse al estilo de ese escritor puede muchas veces ser extenuante y puede causar un serio caso de intolerancia a la frustración (o sea marcarte una pica muy grande) pues su prosa fraccionada hace que sea difícil de leer por más atención que tú le estés prestando. En estos relatos primigenios encontramos un Pynchon quizá más fácil de digerir, pero por lo mismo son escritos en los que el estilo que ha encumbrado a este autor aún no está del todo presente.

Creo que la utilidad más importante que un aspirante de escritor le puede encontrar a este libro es que funciona casi como un manual de instrucciones para descifrar no solo cómo el autor es destrozado por sí mismo y también además como caja negra de cuál fue la ruta que siguió su mente y su talento para luego pergeñar textos como los de sus más grandes novelas, fraccionado, a veces insufrible, caótico a primera vista. Tan cargados de sentido en una posterior (o posteriores) lectura(s).

Por Christian Ávalos

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