(Reseña) «Trilogía de la pandemia» de Ernesto Barraza Eléspuru

(Reseña) «Trilogía de la pandemia» de Ernesto Barraza Eléspuru

Ya lo sugiere el prólogo de esta obra escrita por Ernesto Barraza Eléspuru y publicada por el Fondo Editorial de Universidad Científica del Sur: la soledad y su experimentación no son patrimonios exclusivos de este mundo inmerso en una pandemia global, pero pareciera.

Después de haber leído estas tres obras cortas lo que más puede rescatarse es su economía. Hechas en un contexto de pandemia y de surgimiento de una novísima forma de hacer teatro (aunque algunos aún no estén muy convencidos de llamarlo así), estas obras responden a los primeros meses de un año en el que el teatro tuvo que apropiarse de las herramientas del formato audiovisual para seguir viviendo. Es así que tenemos estos textos, escritos bajo esta lógica y quizá ya consciente de que los nuevos «competidores» del espectáculo teatral son las redes sociales y demás embrujos que ofrece la internet, tienen su mayor virtud en la brevedad: en sus pocas páginas son expuestas tres maneras diferentes de sentir la soledad y la ausencia del otro (un ser amado, un ser deseado, el mundo entero) de una forma que refleja el sentir de muchos en estos días.

En la primera de ella («Kheper»), tenemos a un fotógrafo atrapado en Tanzania, desde donde se entera que será padre en una videollamada en la que su pareja, que es actriz, siente que ese distanciamiento temporal (ella está en Lima) podría no serlo tanto, puesto que en esos primeros días de pandemia los viajes de repatriación eran difíciles de conseguir y, además, Tanzania fue uno de los países en los que el gobierno usó de excusa el manejo de la pandemia para recrudecer la presión contra los medios que publicaban noticias que contradecían el discurso oficial, negacionista y criminal.

En la segunda («Ausente») la ausencia de una persona a la que solo se le ha percibido en el departamento debajo de la protagonista se convierte luego en insoportable en la vida de Ella, quien siente que el aislamiento y ahora la falta del canto del vecino son pesos dolorosos que la llevan a cuestionarse las razones por las que antes de la pandemia prefería la soledad a la compañía de las personas.

Por último, la ausencia que sienten los personajes de la tercera y última («Paraíso») es la falta de una normalidad que ya no es más tal. Casi se entiende esta obra como un diario, que empieza a una semana de iniciada la cuarentena total en nuestro país.

En suma, tenemos tres demostraciones en tres distintos niveles de ausencia, de soledad y de trastornos de la vida tal y como la conocíamos, la cual no será la misma, como el teatro, afectado como sabemos, como todos, pero además afectado por la tardía reacción oficial.

Por Christian Ávalos

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