(Reseña) «Casa de muñecas»: Se rompe el juguete

(Reseña) «Casa de muñecas»: Se rompe el juguete

La Compañía de Arte Dramático presenta este clásico moderno de Henrik Ibsen en Asociación Cultural Campo Abierto en temporada que va hasta el 31 de julio.

Con la dirección de Edwar Reyes, l aobra cuenta con las actuaciones de Lilian Schiappa-Pietra en el papel de Nora, Jorge Armas Ghersi en el papel de Torvaldo, Renato Medina-Vassallo como Krongstad, el primer actor Reynaldo Arenas como el doctor Rank y Alejandra Campos como Cristina.

Cuando ingresas al espacio te encuentras con un escenario 270 que se aparta un tanto de las indicaciones del texto de Ibsen. Pero lo que pierde en fidelidad lo gana en expresividad, porque esto te permite tener a los actores casi hablando a tu lado y eso crea una atmósfera de complicidad e intimidad, con Nora derrochando gracia, y con un Torvaldo ruin y estructurado que no puede ver más allá de lo que le dicta su estricta moral, que ha asfixiado a Nora, a la que ha infantilizado al tratarla siempre de ardillita o de alondra, prolongando sobre ella la sombra de una paternidad impostada.

En paralelo, Krongstad y Cristina representan todo lo que parece negar la debacle de la relación de Nora y Torvaldo. Son personajes ceñidos y juzgados por la moral tradicional. No desean salirse del molde, a pesar de que han tenido más de un tropiezo, e intentan rehacer sus vidas, «rehabilitarlas».

Asistimos al estreno de este montaje y fuimos testigos de la energía irradiada por una Schiappa-Pietra encaminada como una Nora más que correcta, viva, con luces y sombras, enfrentada a un Armas como un Torvaldo que nos hace sentir desde el inicio su supuesta superioridad moral, la que le da seguridad para decidir cuándo alguien puede relacionarse con él o cuándo su esposa puede comprar cosas para Navidad.

El joven director ha tenido aciertos al cortar algunas escenas, pero por momentos deja al personaje de Nora sin el sustento que sus escenas con la nodriza le dan, puesto que son momentos que retratan mejor el carácter de Nora. Sin embargo, a pesar de ello, logra llevar el texto hacia delante de manera sólida.

Sobre Reynaldo Arenas no hay mucho más que decir. Es un conocedor de su oficio y en cada una de sus apariciones como el doctor Rank nos da muestras de su talento camaleónico, vigente y vital siempre.

Medina-Vassallo y Campos están muy bien en escena. Ambos tienen un gran momento, a pesar de que es una parte de la obra que no ha envejecido bien en los tiempos que corren, en que reivindican el modelo familiar que entra en crisis en la pareja de Nora y Torvaldo. Aún así, logran regalarnos un alivio antes del tormentoso tercer acto, en el que se derrumba una vieja Nora, cosificada, infantilizada y surge otra, rota, consciente de su soledad: totalmente nueva y dispuesta a comerse el mundo.

Por Christian Ávalos

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