(Reseña) «Willaq Pirqa: El cine de mi pueblo»

(Reseña) «Willaq Pirqa: El cine de mi pueblo»

La película peruana, en idioma quechua, dirigida por César Galindo, se encuentra en cartelera en salas de cine de la cadena Cineplanet, y ha generado todo un fenómeno al ir aumentando sus salas, tanto en Lima como en otras ciudades.

La película de César Galindo ha conseguido quedarse una semana más en cines y eso se debe únicamente a la preferencia del público, el cual se ha dejado encandilar por la ternura del pequeño Sistu (Víctor Acurio) y por una historia muy bien contada, escrita y filmada con corazón y honestidad, algo que le falta a muchas películas del medio que cuentan con algo que esta no tuvo: marketing.

No me gusta la expresión, pero si existe película que sea una carta de amor al cine, esta sin duda lo es. Sistu vive en un pueblo rural de los Andes peruanos y ahí recibe un mensaje que le trae el viento: un papel muy gastado en el que se puede ver el anuncio de una película que será proyectado en su pueblo. Como es un niño muy curioso, quiere saber qué es el cine y, luego de una sencilla definición que le da su maestra, no parará hasta ver una película y llevar a toda su comunidad la experiencia del cine.

Y los conflictos a los que se enfrenta Sistu en su camino a ser un conocedor del cine son contados con un humor que mezcla sencillez y frescura para huir de las fórmulas a las que el cine peruano actual recurre con tanta frecuencia que empacha. ¿Qué más las diferencia? Pues que detrás de «Willaq Pirqa» hay real cariño por el arte al que homenajea. Se nota desde las referencias, sobre todo a la bella película de Tornatore Cinema Paradiso, a la que le toma unas cuantas ideas que hacen al espectador quiera más esta película y se adentre más sin que note (o no le importe) esos momentos en que el ritmo de esta baja.

Sobre las interpretaciones, no hay mucho más que decir. Destacan, cómo no, Acurio y Hermelinda Luján como Mamá Simona, la persona que, como guía espiritual de Sistu, le dice que hay que hacerle caso al viento, que algo le ha querido decir y que, en el consejo de la comunidad, defiende a su nieto para darle un «castigo ejemplar», desde el que se desarrolla la gran habilidad de su pequeño nieto para contar historias. El giro final, si bien está muy bien puesto y cierra de una manera conmovedora la cinta.

Hay que destacar también que la película tampoco le huye al doloroso tema de la violencia política. Y una película ambientada en la sierra peruana no puede eludir el tema o pretender que el Perú fue un montón de recortes de revistas de moda o cositas locas que pasaron (sí, Asumare, a ti te hablo). El Perú duele como le duele también a la familia de Sistu la ausencia de Rosa. Es parte de nosotros, y tenemos que lidiar con eso, y la ficción ayuda mucho a sobrellevar los dolores y las ausencias.

Por Christian Ávalos

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